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Cole St. Clair [Personajes Canons]

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Cole St. Clair [Personajes Canons]

Mensaje por Montesquieu Academy el Dom Dic 23, 2012 6:48 pm

Normas y aclaraciones »

Por ahora sólo están disponibles los personajes de las dimensiones de TL, CSC y RW, próximamente se publicaran los personajes de la dimensión humana.

Antes de la obtención del personaje deseado se deberá proceder a cumplir con un casting. Esto consiste en pedir en este tema mediante un post el personaje deseado, posteriormente un Admin abrirá un tema en la sección de pruebas proveyéndote de una situación que deberás efectuar mediante un post de rol en el que debes simular ser el personaje canon que deseas, y deberás de rolearlo lo más apegado posible a este. Este post será calificado con una puntuación 1-20, si tu puntaje supera los 15 puntos podrás entonces crear una cuenta respectiva para el Canon y publicar una ficha oficial de este.

En esta mini-ficha brindamos información lo más detallada posible sobre cada personaje predeterminado. No obstante, en la ficha oficial esta información deberá completarse y expandirse, definiéndolos un poco mejor, esto sin perder la esencia del personaje en cuestión.

it's important



Christopher Allen Le Brun
Habilidades

Christopher, siempre tuvo talento para dominar la luz en todos sus sentidos, fue perfeccionando tal acción hasta que se convirtió en lo que es ahora hoy. Su poder puede transmutar la luz o mejor dicho la energía que proporciona está en cualquier cosa a su antojo, la luz se convierte en su arma y su escudo. Depende del tipo de luz puede crear diferente armas, o escudos. Por ejemplo:  De las pequeñas filtraciones o gotas de luz puede crear dagas o agujas. De un rayo, puede crear un látigo con fuerza eléctrica. Entre otras cosas.

Además de eso, Christopher tiene gran entrenamiento en manejo de armas, ya sea de largo o corto alcance. Tiene variados conocimientos en la preparación de venenos, siendo estos sus preferidos al tratar las armas de largo alcancé.

Personalidad

Christopher, siempre ha sido simplemente un poco de lo que esperan, y mucho de lo que es él mismo. Observarlo es encontrarse con la perfección deslumbrantemente encarnecida en un rostro de facciones cinceladas de inmaculada manera, y una mirada profunda, turbia e intransparente; sus ojos son lo más lejos que podrías encontrar de la ventana de su alma, sin embargo al mismo tiempo son el todo de lo que hay dentro de sí.

Es algo un poco contradictorio expresarlo de esa forma, pero, no hay otra manera de hacerlo. Desde muy joven asumió el mando de su ahora reino, la tensión, las exigencias de un recto líder por su pueblo y las de él mismo lo convirtieron en una persona perfeccionista al extremo de la palabra, severo en su mandato, y venenoso.

Su veneno es sólo comparable con el arsénico, el talio; esto claro, mezclado con un poco de mercurio. Su forma de hablar es dulce, envolvente, sus palabras como hilos te atrapan en su telaraña de perfección y apariencias excelentemente mantenidas; todo sostenido bajo su estructura monárquica irreprochable. Por algo llegó joven al trono, y por algo se ha mantenido tiempo en la cúspide de su pirámide.

En conjunto a su dulce pero venoso hablar, esta su igual de peligroso actuar. Inteligente, astuto, perspicaz, pero con un irrefutable sentido de la superioridad que le da un toque de impulsividad, aplacando los otros aspectos de su persona que lo hacen un terrible enemigo, más un excelente aliado.

El sentido de la perfección es sin embargo lo que le hace más temible, ni siquiera una sonrisa, una dulce palabra es dirigida a quien se mancha su perfecta telaraña, no existe el gris en su percepción, sólo lo blanco y lo negro; lo que indica que no aceptará ningún error, los pequeños errores son castigados, los medianos negados y expulsados, más los grandes… Oh, realmente no existe algo fuera del completo exterminio para aplicarse en ser.

Pese a sus  peligros, Christopher no es del todo malo. Tiene un lado humanístico que aunque poco se ve reflejado entre su juicio perfeccionista, existe, abarcando al menos la cuarta parte de su ser. Un abrasador sentido de la protección, se siente en obligación de proteger a los demás, de igual manera tiene una diligencia para enseñar a los demás implantada en lo profundo de su ser.

Es esto lo que lo lleva a que a pesar de molestarle en exceso, la constante imperfección de los humanos, sienta la necesidad de cambiar, adiestrar y enseñar  a la raza, ya que, la  oportunidad de aplacar la aunque fuese en lo más mínimo la imperfección que rodeaba el universo era algo que él no podría desaprovechar.

Como se ha dicho, Christopher es un severo perfeccionista, que esconde su venosa esencia bajo un sus dulces tonos  y envolventes palabras. Pero, hasta este erudito de la perfección tiene sus errores; mejor dicho, un único error encubierto con una “necesidad de estado”.

Historia

La concepción de Christopher fue una gran alegría para los Le Brun,  la familia real recibía con intensidad el cuarto miembro de esta, se hicieron celebraciones en su honor por semanas, además de que todos querían conocer y agraciarse con el infante.

Su infancia estuvo llena de cariño, por sus familiares, y las otras personas que intervinieron en su crianza; pero el cariño no lo fue todo en esta etapa de su vida, desde que tenía realmente conciencia estuvo entrenando para forjarse su lugar en el mundo, al no optar a convertirse en el líder de su sociedad, tenía que encontrar su camino en el mundo, mediante su inteligencia y habilidad, allí en esos tiernos años, fueron  cuando se comenzaron a fomentar sus aspiraciones de éxito, además, de su amor por la perfección.

Pasaba por su etapa adolescente cuando su vida dio un giro súbito, era un día hermoso, eso no lo podrá olvidar; recordaba que aquel día su hermano mayor había organizado un día de campo, él estaba feliz por dejar sus obligaciones por un día, después de todo era joven y quería pasar un poco de tiempo con su familia, además de eso aprovecharía que ese tipo de acontecimientos finalizaban a horas tempranas para ir a cortejar señoritas por los jardines de su mansión, sí, era joven y tenía hormonas.

Sus padres, su hermano y él llegaron a un valle apartado de la civilización, en aquel lugar perdido lo más probable que es sólo se encontraran elfos, esto debido a su apego con la naturaleza. La tarde transcurrió “pacifica” en cierto modo; se alegraba que su padre y su hermano estuvieran haciendo las paces, recientemente habían tenido grades conflictos en torno a lo que significaba el ascenso a rey del joven heredero.

Christopher se había alejado de donde estaban sus padres con la intensión de explorar el pedazo de naturaleza salvaje que expandía a su alrededor, este tipo de ambientes siempre le parecieron apacibles y puros. Tras dos horas de caminata el sol se escondía tras las montañas, decidió que era tiempo de volver, se reuniría con sus padres y volverían a casa; todo fuese sido perfecto de tal manera, si las cosas fuesen sucedido así quizá el no fuese como es, pero no, todo sucedió de tal manera, y aquellos acontecimientos dieron luz a este destino.

Cuando Christopher regreso no encontró a su madre riendo abrazada a su padre, aunque deseo que lo fuese hecho antes de morir, no encontró una sonrisa en la cara de su hermano producida por una broma de su padre, no. El encontró a su hermano enterrando una espada en el corazón de su madre, se encontró con la imagen de su padre desangrándose mutilado, se encontró también con una inexplicable furia interior, su poder no estaba completamente desarrollado pero él era un guerrero, se había estado entrenando desde que recordaba.

Su hermano quien recién se percataba de su presencia se puso en pose de batalla, Christopher creo una espada de luz, todo paso realmente rápido, pero él no olvidara el olor a sangre mezclado con perfume que había en su madre, tampoco como su cara se empapo de la sangre de su hermano cuando esté murió por su propia mano; y si hay algo que lo marco, fue su llegada a casa un día después, lleno de sangre, lloroso y con una mirada turbia, Christopher era otro, el no dejaría que un suceso tan cruel e imperfecto volviera a manchar el destino de su pueblo.

Los primeros años de su mandato sucedieron muchos cambios, algunos no estaban de acuerdo con que alguien que ni siquiera llegaba a los quinientos años tomará el control de la dimensión, otros confiaban que le daría otro aire a la dimensión, ya que tenía ideas frescas y había demostrado ser joven ejemplar toda su vida.

Christopher no prestaba demasiada atención a ninguna de las críticas, el simplemente era él, y llevaba todo por el camino que consideraba correcto, el camino de la perfección absoluta e irrefutable; así pasaron los años, mientras iba cobrando más experiencia como líder, su carácter perfeccionista, y su pasión por la instrucción iban cobrando intensidad en su ser; al mismo tiempo su actitud y su envolvente forma de hablar se iban desarrollando.

Para ser sinceros, tampoco era una persona que le pareciera agradable el hecho de quedarse sólo toda su vida. La cual ya le era un poco dura sin su familia; inesperadamente en esos tiempos, el capitán –quien se había conservado desde que gobernaba su padre–, decidió dejar el título en manos de su hija, Anthonella Millet; Chris quien apenas conocía de vista o saludo a la joven, al principio se negó al cambio, ya que, no iba a confiar el puesto de su mano derecha en alguien a quien no conocía de nada.

Al principio, no fue nada fácil; ella no era nada parecida a Christopher, y muchas veces no compartían el mismo punto de vista, porque para ella habían muchas escalas de grises mientras que para él todo siempre era blanco o negro; llevándolos a acaloradas discusiones de las cuales salían muchas cosas, y muchas de estas no trataban precisamente de lo que había comenzado la discusión.

Con el tiempo esas otras cosas tomaron más importancia; ellos ya parecían entenderse un poco más, pero conocerse a sí mismos cada vez menos, pues a Christopher no le gustaba admitir lo bien que se veía Anthonella cuando fruncía los labios o le lanzaba una sonrisa sarcástica. Anthonella no paraba de decir cosas fuera de lugar algunas veces, encontrando qué, siempre cometía errores delante Christopher, y… Oh, los errores delante de él, era lo peor que podía hacer.

Las cosas realmente no estaban funcionando para los dos, los silencios incomodos inundaban sus conversaciones, y ya ni siquiera se trataban como amigos; las cosas no podían ser así, después de todo en lo profesional necesitaban entenderse, así que entre los dos decidieron algo, sólo se verían cuando fuese lo estrictamente necesario y tratarían los demás temas a distancia, ella se iría a vivir al otro lado del hemisferio, después de todo, el poder Cole St. Clair no tenía que estar tan centralizado.

Y así tomaron las cosas por una década, viéndose dos veces al año, evitándolo si era posible, siendo sinceros aquello daba resultados, o al menos, el pueblo estaba contento y los problemas resueltos, todo marchaba en el camino de la perfección, excepto en la vida de Christopher, porque sí, era difícil acostumbrarse  a  no tenerle haciendo riña a su al redor, no oír su risa o ver sus miradas sarcásticas.

Eran principios del onceavo año cuando Christopher convocó una reunión privada de emergencia, se suponía que “todo iba mal” y por ello se necesitaba su presencia en la residencia del líder inmediatamente; su recibimiento fue un beso y esa noche no hubo despedida.

Pero los besos robados y las noches en camas distintas tienen un precio, como todo, y su precio tuvo nombre y apellido: Alexia Le Brun.

Un secreto a voces escondido tras la fachada de una necesidad de estado, un error Christopher no pudo eliminar; el nombre de la madre de Alexia nunca fue develado, y curiosamente, la capitana Anthonella desapareció por una misteriosa enfermedad entre los meses de concepción de criatura.

Tomaron la decisión de no hacer público el hecho de su relación, si es que tenían relación alguna, Christopher no discutió porque habían asuntos más importantes que lidiar que una relación furtiva entre los dos, una brecha inter-dimensional se había abierto; en una expedición en que la que participó el mismo, conoció la tierra, le horrorizó en primera instancia el hecho de cuan imperfectos eran todos los humanos; pero al ver cuán moldeables podrían ser, tomo la decisión de que lo  mejor para toda la humanidad era que se adoctrinaran, y perfeccionaran en muchos aspectos, después de todo, no podría perder tal oportunidad de hacer el universo un poco más perfecto.

Otra cosa que lo motivo a involucrarse en los asuntos de la tierra era que ThesseusLowood estaba tras la pista de la humanidad, su propia naturaleza le incitaba a entrometerse en los planes de aquellos seres despreciables. Así que acepto el hecho de formar un pacto inter-dimensional, era una manera de mantener a raya a Thesseus, manteniendo cerca, también a Ravenwood, aunque su líder no pareciera estar interesada de ninguna manera en la dimensión humana.

Relaciones

Su relación con Anthonella es algo complicada, no es sólo atracción sexual, es algo más profundo que podría considerarse amor, pero no lo acepta del todo; confía en ella y es a la única persona de la cual acepta errores –pequeños–, reproches o cualquier tipo de “conducta indebida”.

Su relación con Alexia siempre ha sido afectuosa en general, tiene gran confianza en su hija, aunque no le dedique tanto tiempo, siempre tiene sonrisas sinceras, y palabras amables para ella. También es protector, y siempre tiene algo que enseñarle, sea del tema que sea.



Líder | 4500 años | Ángel | 05/05 | Heterosexual | Makishima Shougo from Psycho-pass


Gianna Anthonella Millet
Habilidades

Su poder esta en controlar el elemento fuego, su control sobre el elemento es grande y no es algo que se le complique mientras este calma; su poder va a depender en cierta manera de sus emociones, puede ser algo descontrolado y más intenso con emociones intensas, cuando está enojada, puede hacer hasta arder cualquier cosa a su alrededor.

Es rápida, ágil, y muy buena con los combates cuerpo a cuerpo. Sólo maneja las armas de fuego, y no necesita otra cosa para sentirse, y saberse mortal.  

Personalidad

Gianna siempre ha seguido sus reglas, por eso ella es Anthonella ante todos, o esto hasta que se demuestre lo contario. Ella es muchas maneras, pero en cada forma sigue siendo ella; cuando conoces a Anthonella puedes llevarte muchas impresiones, sobre todo puedes pecar con prejuicios, pero sí hay algo que debes saber es que con Anthonella brilla por su presencia la frase: “Las apariencias engañan.”

De mirada amable, y agraciada; no cabe duda que si esa gracia la tuviera en sus comentarios fuese mucho más agradable verle enojada. Anthonella es de mente abierta, pensamiento lúdico y creativo para muchas cosas, analítica y lógica para otras, cuando se trata de opiniones o tendencias siempre está dispuesta a entender mientras la entiendan. Entre su forma de ver el mundo, hay muchas escalas de grises entre el blanco y negro pero claro, hay opiniones sobre la vida, la guerra y otros términos algo filosóficos sobre los que tiene opiniones fuertemente arraigadas; en los que si le discutes, será la persona más terca que puedas encontrar entre las cuatro dimensiones.

El sarcasmo es un recurso que utiliza mucho, tanto en su mirada como impregnado en sus palabras, su favorito cuando debate, cuando está enojada o simplemente en su faceta terca. Anthonella no es persona de guardarse mucho o demasiado para sí misma, es franca y cuando no intenta serlo tiene episodios de sinceridad severa, en los cuales dice muchas cosas muy rápido, y sin pararse a pensar a quien se lo dice, si el contexto es propicio o no: Ella simplemente dice lo que tiene que decir sin posibilidad de arrepentirse, porque las consecuencias de los actos se deben aceptar con una sonrisa radiante y no con un lamento, o al menos esa es la manera en la que ella piensa.  

Anthonella, como se menciona antes, nunca se ha llevado bien por completo con las reglas de ningún tipo, porque se considera un ser libre que tiene derecho a vivir su vida como quiera, y con los principios propios implantados en su ser. Detesta el perfeccionismo extremo, porque cree que todos tienen derecho a cometer errores y aprender de ellos; quien nunca ha cometido errores es porque nunca ha intentado nada, es claro, una vez cometido un error es algo totalmente absurdo volver a cometerlo.

Ella también puede llegar a ser muy orgullosa, piensa en el orgullo como una virtud en lugar de un defecto, egocéntrica, es algo que está implantado en su naturaleza; porque ella se considera fuerte, ágil, inteligente y hermosa, sabe que lo es, y no le importa recalcárselo a cualquiera, pero ella sabe que no es perfecta y es otra cosa de la que está orgullosa, porque piensa que la perfección no existe aunque las personas a su alrededor se empeñen tanto en buscarla, porque lo importante no es ser perfecto si no mejor, pero tampoco nadie es mejor que nadie si no diferente, y ella ama ser diferente, como también espontanea.

Porque Gianna ha sido siempre ella misma y lo seguirá siendo hasta el final de los días; porque ha decidido ser llamada Anthonella porque no cree que los demás tengan derecho a llamarla por su primer nombre, reservado exclusivamente para alguien importante y especial; porque no ha dejado que nadie llegué a ser lo suficiente especial además de su madre –y su hija–; ya que, cuando se trata de amar también es una experta, y se enorgullece de ello, como dice ella misma: Si haces algo, no lo digas; si sientes algo demuéstralo que  si los demás lo saben, o no, no importa.

Historia

Gianna nació en una familia en la cual contaba con las facultades para llevar una vida perfecta. Siendo la hija mayor del capitán de Cole St. Clair, ella era la heredera directa del puesto una vez su padre se fuese retirado, así que tenía un futuro claro por delante, y además, unos grandes zapatos por calzar.

Comenzó a entrenar en su pre-adolescencia, costándole mucho al principio, ya que sus emociones, y pensamientos hacían volátil su poder de control sobre el fuego, una materia que de por sí es volátil, era el doble en sus manos. A Gianna le agradaba entrenar y estudiar; era una soñadora nata, muy imaginativa recreaba los caos de ideas que se formaban en su cabeza mediante dibujos, esto desarrollo su pensamiento lúdico y creativo, dándole también rasgos bohemios a su personalidad, moldeándola de diferentes maneras, ya no sólo existían dos colores en su paleta, si no toda una gama, cada uno con una razón, una virtud y una ventaja.

Gianna tenía una excelente relación con todos sus familiares, siendo siempre una familia unida, ella era una excelente hermana, siempre enseñando y consintiendo a sus dos hermanas menores. Su madre fue siempre un pilar importante en su vida, la persona con la que era más abierta en todo momento, a la que con más fervor brindaba un pedazo de su corazón; por eso cuando su madre murió a causa de una batalla con un exiliado, ella quedó devastada.

En su depresión ella tomó decisiones muy importantes, además de que fue un evento que moldeo mucho su carácter.  Gianna no dejaría que nadie más la llamara de esa manera, de ahora en adelante ella sería para todos Anthonella, el cual es su segundo nombre; no permitiría que nadie manchara su primer nombre, cuando fue lo último que pudo escuchar de su adorada madre. Decidió también que ella no sería la capitana de Cole St. Clair. Porque aquello simplemente no había sido una elección propia si no algo impuesto, y ella tenía sus propios sueños y aspiraciones. Ella quería pintar, y disfrutar su vida lejos de las odiosas políticas; además ella no soportaba al futuro líder, demasiado avaricioso, y aunque fuese un ángel la maldad se podía ver expender de ese ser.

Así que decidido esto, ella dejó cualquier tipo de entrenamiento para control de su habilidad, también los entrenamientos con armas. Dejando sólo en sus actividades matutinas el entrenamiento de lucha cuerpo a cuerpo. Su padre no se enteró de los sucesos hasta algo de tiempo después, ya que los problemas en la familia real estaban empeorando día con día, y también debido a que las dos hermanas de Anthonella hacían lo posible en encubrir a su hermana, porque, en muchos aspectos entendían el modo de pensar de su hermana mayor; al enterarse le reclamo alarmado, si ella no se entrenaba como era debido no daría la talla al desempeñar su correspondiente papel como capitana. Anthonella como nunca fue buena para guardarse ninguna palabra u opinión; termino diciendo todo lo que pensaba, hasta el hecho de que seguramente el heredero al puesto de  líder no era ningún ángel, sino un demonio que se había infiltrado a su dimensión.

Su padre horrorizado por su manera de hablar, principalmente no podía expresarse de tal manera de la persona en la que debía confiar tanto como en sí misma, segundo que esa no era la forma de hablar apropiada para una señorita. Y también estaba el hecho que ella no podía dejar sus obligaciones para hacer algo tan insignificante como “pintar”. Ella y su padre no pararon de discutir por al menos una semana, él no podía ni siquiera mirarla y ella mucho menos a él, no era posible que la comprendiera tan poco.

Anthonella tomó otra decisión importante esa semana, se fue lejos su hogar, tanto que termino al otro lado de la dimensión, pintando, cantando y bailando en medio de un busque, conviviendo entre elfos y hadas bohemias, o no realmente bohemias, sino, que no habían dejado su lado “fata” por fuera de sí. Ella realmente no recuerda cuanto tiempo paso de esa manera, pudieron ser años, décadas o quizá siglos. Ella sólo recuerda esa parte de su vida como la más libre, la más alegre y en la que se encontró realmente a sí misma.

Regresó a su hogar por su padre, quien estaba gravemente enfermo, sus hermanas ya no eran las adolescentes que había dejado si no señoritas hechas y derechas. Un nuevo líder se había proclamado, para su sorpresa no fue “el demonio disfrazado” sino en su lugar su hermano menor, a quien recordaba haber visto poco más de dos veces en su vida. Su padre se alegró inmensamente al verla, después de todo, su heredera había vuelto a casa y él podría descansar en su enfermedad, quizá el universo lo brindará con milenios más de vida. Gianna ciertamente no tenía eso en sus planes, sólo “pasaba” de visita, ella volvería a su vida de pinturas, cantos y bailes en medio del bosque.

Pero al parecer el destino no lo quería así, sus hermanas habían hecho sus vidas de tal manera que ninguna podía tomar el puesto de capitán, la que le seguía estaba en ejército y la menor tenía una academia de entrenamiento, la nación necesitaba un capitán y si ella no estaba dispuesta serlo, habían familias y candidatos que sí lo estaban. Y Gianna era demasiado orgullosa como para dejar caer el estatus de su sangre de tal manera; así que, termino convirtiéndose en la capitana.

Los primeros años de adaptación fueron, si era sincera los peores de su vida. El nuevo líder no era mejor que su hermano, ¡era tan asquerosamente perfeccionista! Ella definitivamente lo odiaba, además, tenía un punto muy cerrado y su forma de hablar… ¡No sabías si te estaba insultando o alagando todo el tiempo! Por no hablar de cuando se las daba de científico y se ponía a experimentar con sus químicos y venenos; pensaba seguidamente que en cualquier momento se mataría a sí mismo y ninguna metamorfosis de luz lo iba a salvar.

Pero tenía que admitir que a pesar de todo, trabajar con él tenía su encanto, podía ser amable, y aunque no existiera la perfección, su diferencia era la más perfecta que había visto hasta ese momento; ella se comenzó a enamorar de aquel “exasperante ser” como pensaba con frecuencia.

Las cosas entre los dos pasaron del equilibrio que habían logrado tras largo tiempo de trabajo cuando al parecer ninguno podía negar que estaban involucrados que en algo más que una simple relación de trabajo, el ambiente era tenso y las cosas no podían ser de tal manera. Después de todo, su trabajo era mantener el control en todo momento, y si no podían mantener el control entre ellos mismos menos lo harían de otra manera. Cerca de ese tiempo, la hermana menor de Gianna quien tenía una academia de entrenamiento militar “al borde del mapa” o mejor dicho, lo suficiente lejos como para que fuese algo completamente innecesario para que ellos se vieran continuamente, con un par de veces al año bastaría. Ella le propuso el plan a Christopher “El exasperante ser”. Quien aceptó de inmediato la idea, y que lo veía como una opción para mejorar el manejo del gobierno.

Si ella sincera –cosa que siempre era– tenía que admitir que las cosas eran mucho mejor de esta manera, su trabajo era más fácil, y también, había comenzado a pintar de nuevo en sus tiempos libres, era feliz, pero no estaba completa, en cierta manera le faltaba algo, o muchas cosas, pero todas esas cosas eran de una persona, alguien a quien nunca se imaginó extrañar. Gianna se encontraba pintando cuando recibió un llamado urgente de Christopher, al parecer necesitaba su presencia en la residencia del máximo mandatario por alguna razón de gran importancia y confidencia. Ella no se imaginó que esa situación era personal y no laboral, pero se alegró al punto del éxtasis por eso.

Muchas razones de gran importancia y confidencialidad se presentaron a lo largo un tiempo algo prolongado, pero no se resolvió nada, en su lugar, una dificultad fue acarreada. Cuando Gianna se enteró que ella estaba embarazada ella no se horrorizo, no quiso morir ni lloro sea de tristeza o felicidad. Gianna estaba consciente de que ella no estaba enamorada de Christopher, porque ella no se enamoraría de nadie, aunque por el sintiera algo muy parecido al amor. Ellos llegaron al acuerdo de que no era necesario que nadie supiera nada. Ellos se ocuparían de mantener todo en secreto, y de criar a su hijo o hija como se lo permitiera la situación.

A Gianna sinceramente le dolió el no poder decirles a sus hermanas que iban a ser tías, pero era necesario; sus meses de concepción fueron, de por lejos los más inestables y aburridos de su vida. Había días en los que lloraba por todo, otros en los que el mundo le importaba nada; había días en los que amaba a Christopher como nunca lo habría amado en sus cabales. Pero al final de todo se sentía orgullosa y feliz, su hija era hermosa e inocente. Su nombre era el su antigua madre, y aunque no llevaba su apellido, llevaba su sangre.  

En los siguientes años, las cosas fueron complicadas, Christopher estaba demasiado ocupado queriendo perfeccionar el mundo como para ocuparse de sus propios asuntos en la dimensión, ella compartía su tiempo entre Alexia y resolver todos los problemas que estaban a su alcance, algunos sin embargo no pudo resolverlos. Al final de todo, un tratado dimensional se había gestionado, ella por su parte no estaba del todo contenta con esto, si bien sabía que no podían dejar que los despiadados de Thesseus Lonwood, se apoderaran de las pobres almas de los humanos, tampoco creía que hacerse de ellas era correcto, creé aún, después de enviar a su hija a la dimensión de los humanos, que ellos merecen la libertad de ser lo que quieran.

Relaciones

Su relación con Christopher no es una de amor, ya que ella lo insulta cuando lo cree correcto, le recalca sus errores y no deja que le diga los de ella. No lo ama, pero siente algo muy parecido a eso; por alguna razón siempre tiene un comentario mordaz hacía él, pero le confía todo como a nadie.

Alexia es a la persona que mejor trata, siempre tiene una sonrisa amable o un comentario inteligente para ella, la quiere mucho y siempre está cuando ella la necesita, eso no quita que en ocasiones le tienda comentarios como los que le ofrece a su padre, eso cuando se comporta igual a él.



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Re: Cole St. Clair [Personajes Canons]

Mensaje por G. Anthonella Millet el Lun Jul 15, 2013 3:07 pm

 -Supone que por aquí se piden los cannon-. Me encantaría tener a Anthonella, ¿sería posible? 
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Re: Cole St. Clair [Personajes Canons]

Mensaje por Montesquieu Academy el Lun Jul 15, 2013 6:07 pm

¡De acuerdo! La prueba ya está publicada, puedes encontrarla justo acá: [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

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Re: Cole St. Clair [Personajes Canons]

Mensaje por Christopher A. Le Brun el Lun Jul 15, 2013 9:10 pm

Me encantaría pedir el Cannon de Christopher ~~
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Re: Cole St. Clair [Personajes Canons]

Mensaje por Montesquieu Academy el Vie Jul 19, 2013 10:16 pm

La prueba ya esta publicada, puedes encontrarla [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Que disfrutes de la prueba y que la suerte esté contigo. (?)
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Re: Cole St. Clair [Personajes Canons]

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